
Buscas tu empresa en Google y encuentras algo extraño: bajo la dirección de tu web aparecen productos que nunca has vendido. Sin embargo, entras en la página de inicio y todo parece estar como siempre.
Hace unos días nos encontramos con una situación así al buscar una clínica veterinaria. Bajo su dominio aparecían páginas de bolsos y joyería, así que llamamos para avisarles y que su equipo informático pudiera revisarlo.
No habíamos accedido a sus sistemas y no podíamos confirmar la causa. Pero el hallazgo ilustra algo que puede pasar desapercibido: una web puede seguir funcionando mientras alguien publica contenido sin permiso.
¿Qué significa que hayan hackeado una web?
Significa que alguien ha conseguido acceder, modificar contenido o realizar acciones sin autorización.
No siempre cambia toda la portada. A veces aparecen páginas nuevas, enlaces ocultos o redirecciones que llevan al visitante a otro sitio. Algunos ataques incluso muestran contenido diferente al propietario y a quienes llegan desde Google.
El objetivo puede ser aprovechar las visitas, la presencia en los buscadores o la confianza asociada al negocio para colocar publicidad o engañar a otras personas. Además, muchos intentos son automatizados: una empresa pequeña también puede recibirlos.
Qué señales deberían llamar tu atención
Conviene pedir una revisión si detectas:
- Páginas que no reconoces: productos ajenos a tu actividad, textos en otros idiomas o publicaciones que nadie de tu equipo ha creado.
- Redirecciones inesperadas: intentas entrar en tu web y acabas en otra página.
- Formularios o descargas extrañas: aparecen peticiones de contraseñas, datos de pago o supuestas actualizaciones.
- Cambios en los accesos: dejas de poder entrar al panel o encuentras cuentas que no reconoces.
También existen incidentes que afectan al control del dominio —la dirección de la web— o bloquean archivos para exigir un rescate. Encontrar spam no demuestra que haya sucedido todo eso ni que se hayan robado datos: el alcance debe investigarse.
¿Cómo pueden entrar?
Entre las posibles vías están los componentes sin actualizar, las contraseñas robadas o reutilizadas y los permisos mal configurados.
En WordPress, por ejemplo, las extensiones que añaden formularios, reservas u otras funciones también necesitan mantenimiento.
A veces se habla de una inyección de contenido o código: alguien introduce textos, enlaces o instrucciones que la web no debería aceptar. Puede aprovechar un fallo del desarrollo, aunque también se puede publicar contenido utilizando una cuenta robada. La causa concreta hay que comprobarla.
Y no todo el spam implica una intrusión: si aparece en comentarios abiertos al público, puede tratarse de un abuso de esa función.
Qué puedes comprobar sin conocimientos técnicos
Busca el nombre de tu empresa en Google y revisa si aparecen páginas de tu web que no tengan relación con el negocio.
También puedes limitar la búsqueda a tu propio dominio:
- Entra en google.com.
- En el cuadro donde escribes tus búsquedas, introduce una instrucción como esta:
site:artisoftware.com. - Pulsa Enter.
Ese ejemplo busca resultados de Artisoftware. Para comprobar tu negocio, cambia artisoftware.com por tu dirección. Si tu web fuera miclinica.es, escribirías site:miclinica.es.
Conserva site: al principio, incluidos los dos puntos, y escríbelo todo junto. Es una búsqueda que haces en Google, no una página que tengas que visitar.
Los resultados ofrecen pistas, pero no muestran necesariamente todas las páginas ni sustituyen una revisión técnica. Si utilizáis Google Search Console, la herramienta de Google para supervisar una web en su buscador, revisad también sus avisos de seguridad.
Qué hacer si encuentras algo sospechoso
Guarda la dirección de la página, una captura y la fecha en que lo detectaste. Evita interactuar con descargas o peticiones extrañas de datos.
Después, contacta con quien mantiene la web y con el proveedor de alojamiento. Si son empresas distintas, conviene que se coordinen.
El equipo técnico debe valorar cómo contener el incidente y conservar las evidencias disponibles antes de limpiar o restaurar. Cuando hay riesgo para los visitantes, puede ser necesario restringir temporalmente el acceso.
Borrar las páginas extrañas puede ser insuficiente si sigue abierto el acceso o el fallo que permitió crearlas. Lo mismo ocurre al restaurar una copia: hay que comprobar que sea adecuada y corregir la causa.
Cómo podemos ayudar desde Artisoftware
Podemos valorar la situación y preparar una intervención coordinada con el responsable de la web y su proveedor.
El hosting o alojamiento es donde se guardan y ejecutan los archivos de la página y, habitualmente, su base de datos. Desde ese entorno se pueden revisar elementos que no siempre aparecen en el panel de WordPress.
Según el diagnóstico y los permisos disponibles, el trabajo puede incluir:
- Revisar el alcance: localizar contenido no autorizado y analizar archivos, cuentas y registros disponibles.
- Limpiar y recuperar: retirar contenido malicioso, sustituir componentes o valorar una restauración.
- Corregir la causa: actualizar software, ajustar permisos y renovar los accesos afectados.
- Comprobar el resultado: verificar la web, sus formularios y las páginas retiradas, además de atender los avisos de Google cuando corresponda.
Después conviene organizar el mantenimiento, las copias y la protección de los accesos. Estas medidas reducen el riesgo y facilitan la recuperación.
Si has encontrado páginas que no reconoces, redirecciones o avisos de seguridad, cuéntanos qué has detectado y revisamos contigo cómo abordar la situación.
Fuentes de consulta
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